Las cenizas de papá
Siempre trato de titular a la entrada como un libro. Cuando no se me ocurre uno puntual, busco en una librería online una palabra clave. Y esto salió cuando busqué "cenizas". Dudé: no me gusta lo obvio. Pero me dio un poco de pena y miedo que haya un libro con este título.
Tengo veintidós años y me encuentro pensando junto con mis hermanos qué hacer con las cenizas de mi padre. Decir que me turba es adecuado, pero es bastante más. No entra en esa palabra. Me vi envuelto en una conversación en la que había que definir si las cenizas eran
a) conservadas en una iglesia para que mis tías pudieran rezar bien à l'aise
b) esparcirlas
b') ¿Dónde?
c) enterrarlas para que mis hermanitos tuvieran un lugar al que ir a verlo.
De esas tres propuestas, las siguiente palabras me incomodan: conservar, iglesia, tías, enterrar, verlo.
Pronto la conversación (de la que intenté desentenderme velozmente diciendo que mi voto era para la decisión que dejara más feliz al mayor número de personas [o en su defecto, claro, a la mayoría que representan mis hermanos]) derivó en infinidad de variables (¿hablar con mis hermanitos (casi 7 y casi 10)? ¿En ese caso, qué decirles? Luego de que el psicólogo emitiera su opinión, ¿debía ser tenida en cuenta? Y la más mejor:
¿Qué nivel de verdad ostenta la frase "Quiero que arrojen mis cenizas al Sena"?

Durante ese proceso pensé ¿hay empresas que se ocupan de esto? Debe haber. Pero en el caso de que las haya, ¿cómo van a saber qué libros quiero y cuáles no? Con los muebles es más fácil, pero con los libros. ¿Y con los papeles, los cuadernos, las agendas, las fotos? ¿Quiero una foto de la abuela que nunca me quiso?
Le hice agua la boca a mi psicóloga cuando le dije que me había fijado en varias agendas si mi cumpleaños estaba, efectivamente, anotado. Momento difícil, porque como le dije a Fran, no me gusta ser obvio. Ahí hice feliz a Fran que entendió un poco que evitar ser obvio es uno de los grandes problemas con los que vivo a diario.
Estoy un poco harto de que me pregunten como estoy porque odio tener que decir que bien.
Voy a montar una empresa de servicios para familiares. Más completa. Que incluya multiple choice.
Este es el final del diario de Katherine Mansfield.
Y cuando digo "tengo miedo", esta palabra no te tiene que inquietar, corazón mío. Todos tenemos miedo cuando estamos en casa del médico en una sala de espera. Sin embargo tenemos que pasar por ella, y en la sangre fría que consigue tener el que se queda reside toda la ayuda que nos podemos dar mutuamente...Todo esto suena muy serio y arduo. Mas ahora que he luchado cuerpo a cuerpo con estos sentimientos ya no me parecen tal. Me siento feliz, en el fondo, muy en el fondo. Todo está bien.
Es lo último que escribió. Muy poco después murió.
Como diría Corín Tellado
Pienso que la actitud posmoderna es como la del que ama a una mujer muy culta y sabe que no puede decirle «te amo desesperadamente», porque sabe que ella sabe (y que ella sabe que él sabe) que esas frases ya las ha escrito Liala. Podrá decir: «Como diría Liala, te amo desesperadamente.» En ese momento, habiendo evitado la falsa inocencia, habiendo dicho claramente que ya no se puede hablar de manera inocente, habrá logrado sin embargo decirle a la mujer lo que quería decirle: que la ama, pero que la ama en una época en que la inocencia se ha perdido. Si la mujer entra en el juego, habrá recibido de todos modos una declaración de amor. Ninguno de los interlocutores se sentirá inocente, ambos habrán aceptado el desafío del pasado, de lo ya dicho que es imposible eliminar; ambos jugarán a conciencia y con placer el juego de la ironía... Pero ambos habrán logrado una vez más hablar de amor.
Apostillas a El nombre de la rosa
Umberto Eco
El cielo de Chacarita
Federico: sí, claro.
tu papá fue pionero
pero si a vos se te juntan todos los chongos en tu velorio
lo tenemos que hacer en el luna park
Sent at 6:15 PM on Saturday
No. Mi velorio nada más va a ser con Francisco guapísimo en un Armani y anteojos negros.
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