Veintidós

Me gustó mucho que Aimé, María, Marina, Juan, Javier, Laura, Sofi, Fede, Clari, Bruno, Juan, Ani, Sofía, Lucía, Vanesa, Anto, Javi, Mártin, Fran, Patricia, Lara, Flor, Rafa, Goyo, Antonio, María-Cristina, Julieta, Natalia, Sigifredo, Lautaro, Gaspar y una Julieta más se acordaran. No me molestó que el resto no: comí muy rico.

Animalario universal del profesor Revillod

—¿Un ñu? ¿Qué es eso?
—Es el animal del que todos se acuerdan para usar la eñe.
—Me estás jodiendo.
—No, es un animal. Posta.
—¿Qué es?
—¡Es como un ñandú
—No es como un ñandú! Es como un caballo, más bajo.
—No, es como una cebra con cuernos, sin rayas....
—Es un poco como una vaca flaca peluda.
—Son como bisontes con cuernos, pero más cortos.
—¡¡Son los que mataron al papá del rey león!!
—Me están jodiendo.
—Calma, Pablo, no son los que mataron al rey león.
—No hay nada peor que describir un animal con partes de otro ¿Qué dice el fuckin' diccionario?
—"Antílope propio del África del Sur, que parece un caballo pequeño con cabeza de toro."
—Buscá una foto.
—¿Ves? Es como un caballo más bajo que se parece a una cebra que es más peludo y tiene cuernos cortos!

Interrupciones

— ¿Dónde estás? Tu celular saltaba al contestador directamente.

— En casa, ya sabés que no tengo señal.

— ¡Pero te llamé a tu casa! Dos veces.

— ¿Y?

— Me atendió la empleada. La primera vez me dijo que no estabas. Llamé de nuevo, dudó, fue a chequear y me dijo que no, que no estabas.

— Vino a preguntarme si estaba mi hermano.

— ¿Y?

— Y le dije que no.

— ¿Pero es tarada?

— Pobre. No debe haberse memorizado nuestros nombres todavía. Juan, José y Javier, tampoco es fácil.

— Decile que la próxima grite "¡José, teléfono!" y listo.

— Hace tiempo, un domingo a eso de la una de la tarde mi madre empezó a llamar a todos mis amigos histérica porque yo no aparecía.

— ¿Y dónde estabas?

— ¡Metido en mi cama!

Canciones de amor

No todo lo que brilla es rosa.


Historias de amor

Escribí esto para una revista que todavía no sé cómo se llama, ni cuándo va a salir. Acá va:
Acerca de Bésame de nuevo, forastero de Pedro Lemebel
por José M. Núñez

Si no leyeron a Pedro Lemebel, hoy es un buen día para empezar.
Ahórrense la reseña de su último libro y vayan a una librería y pidan De Perlas y Cicatrices, o Tengo Miedo Torero. El primero es un libro de crónicas de fácil lectura y dificil digestión. El segundo, una novela muy kitsch, que narra los devaneos amorosos de una travesti con un pendejo revolucionario. Lo que leí hasta ahora de Lemebel es similar: breve y contundente. Si no quieren ir a una librería lean en lemebel.blogspot.com su manifiesto (Hablo por mi diferencia). Empieza así: "No soy Pasolini pidiendo explicaciones/ No soy Ginsberg expulsado de Cuba/ No soy un marica disfrazado de poeta/No necesito disfraz/Aquí está mi cara/Hablo por mi diferencia/Defiendo lo que soy/Y no soy tan raro". Si mi prédica de vendedor de alfombras no resultó convincente, sigan leyendo.
Conocí a Lemebel cuando vino a Buenos Aires para presentar Tengo Miedo Torero. Llegó tarde y demoró en bajar del taxi porque estaba levantándose al chofer. No recuerdo si obtuvo el teléfono del taxista, pero sí tengo presente la impresión que me dio. Esperaba a alguien extravagante (me habían adelantado que era toda una lady) y me sorprendió un señor gay muy flaco, algo avejentado. Extremadamente digno en su mariconada, por decirlo de alguna forma. Nos agasajó con un debate lúcido y una cena divertidísima. Expié mis prejuicios penetrando su novela en una lectura que hoy recuerdo golosa.
Bésame de nuevo, forastero fue publicado por Eloísa Cartonera (decir publicado es ser generoso con un sello que reparte cosas mal pegadas, mal corregidas y mal editadas, pero salvemos las distancias.) Tiene ocho crónicas/relatos/cuentos/historias: lindos todos.
Como Jaime Baily o Fernando Vallejo, Lemebel necesita decir su homosexualidad. En cierto punto cualquiera podría pensar que se vuelve repetitivo o tedioso; por suerte no es el caso. Y creo que es por suerte y no por decisión. La brevedad de los textos que compone Pedro Lemebel deja un gusto agridulce en el paladar, mezcla de tristeza y nostalgia. ¿La vieja loca que los escribe no quiere o no puede seguirlos? ¿Hay diez cuentos con pasiones breves por cada novela con un gran amor? Él sabe.
Decir que leer Lemebel es entretenerse con los zigzageos amorosos de un puto viajero es idiota. Toda su prosa (su poesía) está atravesada por una consternación ante las injusticias que atraviesan a la sociedad chilena en particular, y a los latinoamericanos en general. En el cuarto texto del libro, Canción para un niño Boliviano que nunca vio la Mar, se avergüenza del “verso neopatriótico de algunos chilenos (…) cuando hablan del mar ganado por las armas”. En la siguiente crónica el “comedor popular de los niños villeros cancela el vértigo” de la “bohemia ilusión” del hotel Boquitas Pintadas, en Buenos Aires.
Lemebel es un agónico incurable: sufre de tanto amar a la vida. Sus textos están marcados por el compás de su corazón. Se contraen y dilatan con los recuerdos de amores que fueron, que pasaron, que volverían a ser.

Pide y se te dará

ornament und verbrechen dice (1:28):
felicitaciones!
ornament und verbrechen dice (1:28):
cómo se llama? cuánto pesó?
, nimio dice (1:29):
Se llama HP 530 Core Duo T2600, y pesa..mm,. es un poquito gorda..
ornament und verbrechen dice (1:29):
necesitás un nombre más pegadizo
, nimio dice (1:29):
Achepé me gusta.
ornament und verbrechen dice (1:29):
todas las computadoras famosas tienen nombre
ornament und verbrechen dice (1:29):
jajaja Achepé
chic
, nimio dice (1:30):
Pesa 2,7 g